TORTUBRE

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TORTUBRE

La fábula de la tortuga y la liebre, atribuida a Esopo, donde la constancia de la tortuga le gana a la velocidad de la liebre, que estaba tan segura de ganar la competencia que se echó a dormir, mientras la tortuga, constante y tenaz, pasito a paso, lentamente, avanzaba hacia la meta…

Cuando la liebre despertó era muy tarde, porque la tortuga estaba por cruzar la meta y ganar…

La constancia le ganó a la orgullosa y segura de triunfar velocidad…

Todos los extremos son malos; ni velocisímos como liebres, ni recontralentos como tortugas. Lo mejor es una combinación de ambos…

Pensemos en nuestro trabajo en publicidad y ser “Tortubres”: constantes sin dejar de ser rápidos y sin dormirnos sobre nuestros laureles, nos asegurará el éxito…

Manolo Echegaray. 

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