YO NO FUI, FUE TETÉ…
Echarle la culpa a otros(s) para “salvarse” es algo tristemente común. Es evadir la responsabilidad por miedo o por conveniencia…
Esto es algo que sucede en cualquier ámbito y es desastroso porque lo daña todo.
Tratar de ocultar un error propio culpando a otro u otros, produce, por lo general, demoras, injusticias, mal resultado final y toda una cadena de sucesos nefastos…
Lo que puede parecer una simple negación culposa hace que lo que debería ser un trabajo conjunto, en un “ampay me salvo”, que no es ningún juego de niños.
Manolo Echegaray.
